INTRODUCCIÓN - DIGITALBOOKS
FUENTE:
https://reader.digitalbooks.pro/content/preview/books/10877/book/OPS/7_Las_troyanas_Euripides_0004_0003.htm
Las troyanas (415 a. C.)
Eurípides
EL AUTOR Y SU OBRA
Aunque Eurípides solo era quince años menor que Sófocles, pertenece claramente a otra generación. Sófocles era fruto del periodo clásico de Atenas, del triunfo sobre los persas, del brillo de la filosofía, del esplendor artístico. Eurípides, en cambio, pertenece a la generación de los desastres de la guerra del Peloponeso y el auge de la sofística, que someten a Atenas a una revisión de sus valores tradicionales, al análisis crítico de realidades que antes parecían sólidas. Todo ello afectó profundamente a la vida intelectual de Atenas, y también al teatro. Eurípides es un crítico y un escéptico; para él los dioses del Olimpo poseen un valor ciertamente distinto que para sus predecesores, y por ello su obra dramática se desarrolla ya desde una perspectiva completamente humana. Con su técnica teatral, su actitud artística y su caracterización de los personajes, Eurípides renueva profundamente la tragedia ática. Curiosamente, el público ateniense siguió prefiriendo el estilo antiguo de Sófocles, pero su obra acabó imponiéndose en la época helenística, lo que es la causa de que a pesar de haber escrito menos tragedias que sus antecesores, unas noventa, se hayan conservado muchas más, dieciocho frente a las siete de Esquilo y Sófocles.
Nació en Salamina en el 480 a. C. Su padre era un terrateniente y su madre, según la descripción que de ella hicieron los autores satíricos, una verdulera. Este es uno de los principales problemas de la biografía de Eurípides, que la mayoría de las noticias que de él nos han llegado proceden de unos autores caracterizados por su malevolencia. Sabemos que tuvo una educación refinada, que de joven practicó el culto a Apolo, que se casó y tuvo tres hijos, que se preocupó vivamente por los asuntos de la polis pero jamás tuvo un cargo público, que se hizo eco de las enseñanzas de los sofistas, que su postura religiosa era algo más que escéptica, que nunca ganó un certamen teatral, que progresivamente se fue aislando de la sociedad para escribir y que murió lejos de Atenas, en Pela, en el 406 a. C.
Eurípides amplió el campo de los asuntos tratados tradicionalmente en la tragedia, ceñidos casi exclusivamente a temas de la mitología; sus personajes son irrenunciablemente humanos y muestran descarnadamente sus bajezas y sus miserias. Su interés por la condición femenina y la psicología de la mujer se plasmó en diversas obras sobre heroínas de la Antigüedad: Medea, Hécuba, Andrómaca, Electra, Las fenicias, Las troyanas, Las heráclidas, Ifigenia en Táuride, Ifigenia en Áulide, Helena, Las bacantes, Las suplicantes… La nómina de dramas se completa con Hipólito, Alcestes, Heracles, Ion y Orestes. También se conserva un drama satírico, El cíclope, de asunto homérico, y una tragedia de dudosa atribución, El Reso.
ARGUMENTO Y PERSONAJES
Entre la variada e interesante producción de Eurípides hemos querido destacar Las troyanas, no solo por su calidad intrínseca, sino porque aborda un asunto que hoy día, y en realidad a lo largo de toda la historia, suscita un vivo interés en la sociedad. El tema de Las troyanas es, sencillamente, el sufrimiento, la miseria y la angustia que la guerra trae a los hombres. En el prólogo, Poseidón dialoga con Atenea, y anuncia la catástrofe que destruirá la flota de los griegos en el viaje de regreso después de haber expugnado Troya. Casandra, la adivina, anuncia a su vez las futuras desventuras de los vencedores. Las nobles mujeres de Troya, tras la conquista de la ciudad por los aqueos, esperan reunidas lo que les ha de deparar el destino. El heraldo de los griegos, Taltibio, es el encargado de asignar a las mujeres como esclavas a sus nuevos amos, tarea que realiza no sin expresar el profundo pesar que siente por el dolor de los vencidos. En la obra apenas hay acción o trama, y el coro adquiere un gran protagonismo, hablándonos del dolor de la guerra y el cautiverio. Cuando Casandra conoce que su nuevo amo es Agamenón entona su propio y doloroso epitalamio. A Andrómaca, entregada a Neptólemo, le arrancan de las manos a su hijo Astianacte, al que el oráculo había señalado como futuro vengador de Troya, que será arrojado desde la más alta torre de la ciudad por decisión del sagaz y despiadado Odiseo. En la parte final, Hécuba coloca al niño muerto sobre el escudo de Héctor para darle sepultura, y las mujeres parten hacia las naves para ser conducidas como esclavas a tierras extrañas, mientras al fondo la ciudad de Troya arde en llamas. En la última escena vemos a Helena con su esposo burlado Menelao, que la trata como a una esclava, y asistimos al diálogo de esta con Hécuba, en la que ambas defienden sus propias posturas como si estuvieran en un juicio.
La influencia de la realidad histórica de la guerra del Poloponeso en Eurípides es indudable. La obra fue estrenada en el año 415 a. C., justo antes de la infausta expedición ateniense contra Sicilia, que dejó inerme a la polis, en un golpe que marcaría el curso y el destino final de la guerra. Llama poderosamente la atención que Eurípides no solo retrata el dolor de los vencidos, sino que pone de manifiesto cómo la guerra azota por igual a los vencedores. La guerra de Troya, que desde el poema de Homero constituye el símbolo mayor de la gloria de los griegos, aparece aquí representada con áspera crudeza, en el que podríamos considerar uno de los más antiguos alegatos antibelicistas de la historia. Ello da la medida del valor moral que Eurípides supo insuflar a muchas de sus obras.
CLAVES DE LECTURA
La filosofía de los sofistas, que tanto había influido en la formación de Eurípides, se traslada inconscientemente a su teatro. Los parlamentos se llenan de sentencias, y las imágenes y metáforas se hacen omnipresentes. La retórica se apodera de los personajes, cuyos argumentos y alegatos les aproximan a los discursos de los oradores de la Asamblea ateniense. Se ha dicho que «la defensa de sí misma que hace Helena en Las troyanas es casi un discurso de abogado». Por otra parte, sobresalen lo complejo e ingenioso de las tramas, aunque no sea esto especialmente relevante en Las troyanas, hasta el punto de que Eurípides fue el autor que más frecuentemente recurrió al ingenioso recurso del deus ex máchina, poniendo en escena al final de la obra a un dios que mediante el diálogo con un protagonista explica los puntos más complejos o abstrusos de la trama, solventa con autoridad situaciones que parecían irresolubles y pone el broche a la obra.
Las troyanas debe ser leída, o mejor aún, contemplada como espectador en un teatro, prestando atención especialmente a dos factores, el tratamiento de los personajes femeninos, algo común al conjunto de la obra de Eurípides, y la visión pesimista y amarga de las consecuencias de la guerra, que destruye a los vencidos, pero también envilece y debilita a los vencedores. El desastre de la expedición ateniense a Sicilia no tardaría en dar la razón a Eurípides.
CURIOSIDADES Y ANÉCDOTAS
Deus ex máchina
Fue un recurso dramático del teatro griego profusamente utilizado por Eurípides. En el acto final de la obra, un dios desciende sobre el escenario y permanece suspendido mientras resuelve el conflicto planteado o da instrucciones a los mortales para el futuro. Consistía básicamente en una grúa con una polea, capaz de elevar o hacer descender al actor que interpretaba al dios. En su etapa de mayor sofisticación era capaz de sostener y mover una carroza o un caballo montado por el actor, o hacer a este ejecutar complejos movimientos en el aire.
Un crítico implacable
Eurípides fue considerado en su época un autor trágico inferior a sus ilustres antecesores, seguramente por algunos de los defectos de su puesta en escena, por su insistencia en la importancia del prólogo, que no era del gusto del público, y por el fácil recurso al deus ex máchina para la conclusión de sus obras, por lo que su prestigio comenzó realmente a cimentarse después de su muerte. Pero, entre sus críticos, el más implacable fue sin duda Aristófanes (véase 8, pág. 57), que en sus comedias no vacila en parodiar burlescamente sus más dramáticas escenas, burlarse de la «sabiduría» y la solemnidad de sus prólogos, criticar su uso del coro y, finalmente, someterle a un juicio implacable en el postrero certamen teatral celebrado en el Hades que aparece en la comedia Las ranas.
Las Troyanas: Ver en TEATRO
Glosario Didáctico de
Conceptos y Personajes
Conceptos de la
Tragedia
Catarsis (κάθαρσις):
Purificación emocional que experimenta el espectador al final de la tragedia.
Aristóteles sostenía que al presenciar el sufrimiento de los personajes, el
público liberaba sus propias emociones de compasión y temor, quedando en un
estado de serenidad. En Las troyanas, ver el dolor de Hécuba
produce esta purificación en el espectador.
Hamartía (ἁμαρτία):
Error trágico o fallo cometido por el héroe debido a su ignorancia o a un
defecto de carácter. No es un pecado moral, sino un error de juicio que
desencadena su caída. En la obra, la soberbia de los griegos al destruir Troya
y ultrajar a los vencidos constituye su hamartía.
Peripecia (περιπέτεια):
Cambio repentino de la acción en dirección contraria a lo esperado, es decir,
un vuelco en la fortuna del héroe. El paso de Hécuba de reina a esclava es la
peripecia más evidente de la obra.
Anagnórisis (ἀναγνώρισις):
Reconocimiento o descubrimiento, el momento en que el héroe pasa de la
ignorancia al conocimiento, generalmente de una verdad dolorosa sobre sí mismo
o sus seres queridos. En Las troyanas, hay momentos de anagnórisis
cuando las mujeres toman conciencia plena de su nueva condición de esclavas.
Pathos (πάθος):
Sufrimiento o experiencia dolorosa que constituye el núcleo emocional de la
tragedia. Es el momento de mayor intensidad emotiva, como cuando Andrómaca
entrega a su hijo para ser asesinado.
Coro:
Grupo de actores que cantaba y bailaba en el teatro griego. Comentaba la
acción, expresaba la opinión colectiva, representaba la voz de la comunidad y
acompañaba emocionalmente a los personajes. En Las troyanas, el
coro de mujeres cautivas adquiere un protagonismo excepcional.
Deus ex máchina (ἀπὸ μηχανῆς θεός):
Recurso dramático consistente en la aparición de un dios al final de la obra,
suspendido por una grúa (máquina teatral), para resolver el conflicto.
Eurípides lo utilizó con frecuencia, aunque en Las troyanas no
aparece de forma tan marcada como en otras obras suyas.
Prólogo:
Parte inicial de la tragedia griega que antecedía la entrada del coro. Solía
exponer los antecedentes del mito y la situación inicial. Eurípides daba gran
importancia al prólogo, a veces explicando en exceso, lo que le valió críticas.
Sofística / Sofistas:
Movimiento intelectual de la Grecia clásica (siglo V a.C.) caracterizado por la
enseñanza de la retórica y el arte de la argumentación. Enseñaban a defender
cualquier postura mediante discursos bien construidos. Eurípides incorporó esta
influencia en sus obras, dotando a sus personajes de argumentaciones complejas.
Ironía trágica:
Recurso por el cual el personaje dice algo sin ser consciente de su verdadero
significado, pero el público sí lo conoce por conocer el mito o el desarrollo
de la obra. Casandra anuncia desgracias que todos creen locura, pero el
espectador sabe que son verdad.
Epitalamio (himeneo):
Canto nupcial que se entonaba en las bodas griegas. En la obra, Casandra entona
un "epitalamio doloroso" o irónico porque canta su "boda"
con Agamenón sabiendo que significará su muerte y la de él.
Personajes Principales
de Las Troyanas
Hécuba:
Reina de Troya, esposa del rey Príamo. Es el personaje central de la obra, el
eje del dolor y la resistencia. Madre de Héctor, Paris, Casandra y Políxena
(entre otros). Representa a la ciudad caída, a la madre que lo ha perdido todo:
su hogar, su esposo, sus hijos y su dignidad. Encarna el sufrimiento universal
de las víctimas de la guerra.
Casandra:
Hija de Hécuba y Príamo. Adivina dotada por Apolo con el don de la profecía,
pero condenada a que nadie crea sus vaticinios. En la obra, es asignada como
concubina a Agamenón y anuncia, en medio de un delirio profético, la muerte que
ambos encontrarán al llegar a Micenas. Simboliza la verdad que no es escuchada.
Andrómaca:
Viuda de Héctor, el principal héroe troyano. Madre de Astianacte. Representa a
la esposa y madre joven que ve cómo su hijo es asesinado para evitar futuras
venganzas. Es entregada como esclava a Neoptólemo, hijo de Aquiles. Su dolor es
el más íntimo y desgarrador por la muerte de su hijo.
Astianacte:
Hijo pequeño de Héctor y Andrómaca. Es arrojado desde las murallas de Troya por
decisión de los griegos (especialmente Odiseo) para evitar que, cuando crezca,
vengue la caída de su ciudad. Su cadáver es amortajado por Hécuba sobre el
escudo de Héctor. Representa el futuro asesinado, la esperanza truncada.
Helena:
Esposa de Menelao, rey de Esparta. Su huida con Paris fue la causa de la guerra
de Troya. En la obra, aparece al final y protagoniza un juicio verbal con
Hécuba, donde defiende su conducta con argumentos sofísticos (culpa a los
dioses y a Paris). Simboliza la ambigüedad moral y el poder de la retórica.
Taltibio:
Heraldo de los griegos. Es el encargado de comunicar a las troyanas su destino
y de entregarlas a sus nuevos amos. El texto destaca que realiza su tarea
"no sin expresar el profundo pesar que siente por el dolor de los
vencidos". Representa la conciencia incómoda dentro del bando vencedor.
Menelao:
Rey de Esparta, esposo de Helena. Aparece al final para reclamar a su esposa, a
quien trata como a una esclava. Simboliza al vencedor que, a pesar de su
triunfo, ha quedado moralmente dañado por la guerra.
Poseidón y Atenea:
Dioses que aparecen en el prólogo. Poseidón, que había ayudado a construir
Troya, lamenta su caída. Atenea, antes aliada de los griegos, ahora pide a
Poseidón que destruya la flota griega en su regreso por la soberbia mostrada.
Representan la fragilidad del favor divino y la justicia poética.
Otros Términos Relevantes
Himeneo:
Sinónimo de epitalamio. Canto de bodas. En la obra adquiere un significado
trágico por las "bodas" forzadas y funestas de las troyanas.
Certamen teatral:
Concurso en el que los autores trágicos competían durante las fiestas
dionisíacas en Atenas, presentando varias obras. Eurípides, según el texto,
"nunca ganó un certamen teatral" en vida.
Guerra del Peloponeso:
Conflicto bélico (431-404 a.C.) que enfrentó a Atenas y Esparta, marcando el
declive de la Atenas clásica. Su crudeza influyó decisivamente en el pesimismo
de Eurípides.
Expedición a Sicilia:
Desastrosa campaña militar ateniense (415-413 a.C.) que terminó con la
aniquilación del ejército y la flota atenienses. Las troyanas se
estrenó justo antes de esta expedición, lo que otorga a la obra un carácter
premonitorio.
Google Cuestionario "Las Troyanas"
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