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domingo, 10 de mayo de 2026

Historia de la fealdad Umberto Eco (extractos)

 

A lo largo de los siglos, filósofos y artistas han proporcionado definiciones de lo bello, y gracias a sus testimonios se ha podido reconstruir una historia de las ideas estéticas a través de los tiempos. No ha ocurrido lo mismo con lo feo, que casi siempre se ha definido por oposición a lo bello y a lo que casi nunca se ha dedicado estudios extensos, sino más bien alusiones parentéticas y marginales. Por consiguiente, si la historia de la belleza puede valerse de una extensa serie de testimonios teóricos (de los que puede deducirse el gusto de una época de terminada), la historia de la fealdad por lo general deberá ir a buscar los documentos en las representaciones visuales o verbales de cosas o personas consideradas en cierto modo “feas”.

No obstante, la historia de la fealdad tiene algunos rasgos en común con la historia de la belleza. Ante todo, tan solo podemos suponer que los gustos de las personas corrientes se correspondieran de algún modo con los gustos de los artistas de su época. (…)

(…) Otra característica común a la historia de la fealdad y a la de la belleza es que hay que limitarse a registrar las vicisitudes de estos dos valores en la civilización occidental. En el caso de las civilizaciones arcaicas y de los pueblos llamados primitivos, disponemos de restos artísticos, pero no de textos teóricos que nos indiquen si estaban destinados a provocar placer estético, terror sagrado o hilaridad.

A un occidental, una máscara ritual africano le parecería horripilante, mientras que para el nativo podría representar una divinidad benévola. Por el contrario, al seguidor de una religión no occidental le podría parecer desagradable la imagen de un Cristo flagelado, ensangrentado y humillado, cuya aparente fealdad corporal inspiraría simpatía y emoción a un cristiano. (…)

¿Qué significan en realidad, estos dos términos? Su sentido también ha cambiado a lo largo de la historia occidental. Solo comparando afirmaciones teóricas con un cuadro o una construcción arquitectónica de la época, nos damos cuenta de que lo que se consideraba proporcionado en un siglo ya no lo era en el otro; cuando un filósofo medieval hablaba de proporción, por ejemplo, estaba pensando en las dimensiones y en la forma de una catedral gótica, mientras que un teórico renacentista pensaba en un templo del siglo XVI, cuyas partes estaba reguladas por la sección aurea, y a los renacentistas les parecían bárbaras y, justamente, “góticas”, las proporciones catedrales. 

Los conceptos de bello y de feo están en relación con los distintos períodos históricos o las distintas culturas. 

(…)  A menudo la atribución de belleza o de fealdad se ha hecho atendiendo no a criterios estéticos, sino a criterios políticos y sociales. 

(…) Decir que belleza y fealdad son conceptos relacionados con las épocas y con las culturas (o incluso con los planetas) no significa que no se haya intentado siempre definirlos en relación con un modelo estable. Se podría incluso sugerir, como hizo Nietzsche en el Crepúsculo de los ídolos, que “en lo bello, el hombre se pone a sí mismo como medida de la perfección” y “se adora en ello… El hombre en el fondo se mira en el espejo de las cosas, considera bello todo aquello que le devuelve su imagen… 

Lo feo se entiende como señal y síntoma de degeneración… Todo indicio de agotamiento, de pesadez, de senilidad, de fatiga, toda falta de libertad, en forma de convulsión o parálisis, sobre todo el olor, el color, la forma de la disolución, de la descomposición… todo esto provoca una reacción idéntica, el juicio de valor “feo” … ¿A quién odia aquí el hombre? No hay duda: odio la decadencia de su tipo”. El argumento de Nietzsche es narcisísticamente antropomorfo, pero nos dice precisamente que belleza y fealdad están definidas en relación con un modelo “específico”. Es decir, que una cosa (ya sea un cuerpo humano, un árbol, una vasija) había de presentar todas las características que su forma debía haber impuesto a la materia. ¿Podrá pues, definirse simplemente lo feo como lo contrario de lo bello, un contrario que también se transforma cuando cambia la idea de su opuesto? La historia de la fealdad, ¿puede ser el contrapunto simétrico de la historia de la belleza?

 

 

La  primera  y  más  completa  Estética  de  lo  feo  la  elaboró  en  1853  Karl  Rosenkranz:  establece una analogía entre lo feo y el mal moral. 

Rosenkranz retoma la idea tradicional de que lo feo es lo contrario de lo bello, una especie de posible error que lo bello contiene en sí, de modo que cualquier estética, como ciencia de la belleza, está obligada a abordar también el concepto de fealdad. Pero justamente cuando pasa de las definiciones abstractas a una fenomenología de las distintas encarnaciones de lo feo, es cuando nos deja entrever una especie de “autonomía de lo feo” que lo convierte en algo mucho más rico y complejo que una simple serie de negaciones de las distintas formas de belleza. Rosenkranz analiza minuciosamente la fealdad natural, la fealdad espiritual, la fealdad en el arte (y las distintas formas de imperfección artística), la ausencia de forma, la asimetría, la falta de armonía, la desfiguración y la deformación (lo mezquino, lo débil, lo vil, lo banal, lo casual, y lo arbitrario, lo tosco), y las distintas formas de lo repugnante (lo grosero, lo muerto y lo vacío, lo horrendo, lo insulso, lo nauseabundo, lo criminal, lo espectral, lo demoníaco, lo hechicero y lo satánico). Demasiadas cosas para seguir diciendo que lo feo es simplemente lo opuesto de lo bello, entendido como armonía, proporción o integridad.

(…) La sensibilidad del hablante común percibe que, si bien en todos los sinónimos de bello se podría    observar una reacción de apreciación desinteresada, en casi todos los de feo aparece implicada una reacción de disgusto, cuando no de violenta repulsión, horror o terror.

(…) En general, parece que la experiencia de lo bello provoca lo que Kant (Critica del juicio) definía como “placer sin interés”: si bien nosotros quisiéramos poseer todo aquello que nos parece agradable o participar en todo lo que nos parece bueno, la expresión de agrado ante la visión de una flor proporciona un placer del que está excluido cualquier tipo de deseo de posesión o de consumo.

    En este sentido, algunos filósofos se han preguntado si se puede pronunciar un juicio estético de  fealdad, puesto a que la fealdad provoca reacciones personales.

 (…)  A lo largo de nuestra historia, deberemos distinguir realmente entre la fealdad en sí misma (un excremento, una carroña, un ser en descomposición, un ser cubierto de llagas que despide un olor nauseabundo) y la fealdad formal, como desequilibrio en la relación orgánica entre las partes de un todo.

(…) Por esto, una cosa es reaccionar pasionalmente al disgusto que nos provoca un insecto viscoso o un fruto podrido y otra cosa es decir que una persona es desproporcionada o que un retrato es feo en el sentido de que está mal hecho (la fealdad artística es una fealdad formal). Y respecto de la fealdad artística, recordemos que en casi todas las teorías estéticas, al menos desde Grecia hasta nuestros días, se ha reconocido que cualquier forma de fealdad puede ser redimida por una representación artística fiel y eficaz. Aristóteles (Poetica, 1448b) habla de la posibilidad de realizar lo bello imitando con maestría lo que es repelente, y Plutarco nos dice que, en la representación artística, lo feo imitado sigue siendo feo, pero recibe como una reverberación de belleza procedente de la maestría del artista. Hemos identificado, pues, tres fenómenos distintos: la fealdad en sí misma, la fealdad formal y la representación artística de ambas.

 

Interesante este blog que también se refiere al tema, citando a Umberto Eco.  

En la época renacentista hay un artista, conocido como El Bosco, cuya obra única parece anticipar el surrealismo del siglo XX. Ver a continuación un audiovisual sobre "EL JARDÍN DE LAS DELICIAS" y a continuación un poema en formato ampliado del poeta español Rafael Alberti sobre esta obra de El Bosco.

Nótese cómo las artes dialogan entre sí en este caso, la pintura, la música y la poesía. Lo curioso es ver cómo aplica aquí lo que dice Umberto Eco sobre la representación artística de la realidad en sí misma.






Aquí, el poema. 





sábado, 9 de mayo de 2026

Historia de la belleza. Umberto Eco (extractos).

 “HISTORIA DE LA BELLEZA”
Umberto Eco (extractos)

“Bello” –al igual que “gracioso”, “bonito”, o bien “sublime”, “maravilloso”, “soberbio” y expresiones similares– es un adjetivo que utilizamos a menudo para calificar una cosa que nos gusta. En este sentido, parece que ser bello equivale a ser bueno y, de hecho, en distintas épocas históricas se ha establecido un estrecho vínculo entre lo Bello y lo Bueno. Pero si juzgamos a partir de nuestra experiencia cotidiana, tendemos a considerar bueno aquello que no solo nos gusta, sino que además querríamos poseer. Son infinitas las cosas que nos parecen buenas –un amor correspondido, una fortuna honradamente adquirida, un manjar refinado– y en todos estos casos desearíamos poseer ese bien. Es un bien aquello que estimula nuestro deseo. Asimismo, cuando juzgamos buena una acción virtuosa, nos gustaría que fuera obra nuestra, o esperamos llegar a realizar una acción de mérito semejante, espoleados por el ejemplo de lo que consideramos que está bien. O bien llamamos bueno a aquello que se ajusta a cierto principio ideal, pero que produce dolor, como la muerte gloriosa de un héroe, la dedicación de quien cuida a un leproso, el sacrificio de la vida de un padre para salvar a su hijo… En estos casos, reconocemos que la acción es buena, pero –ya sea por egoísmo o por temor– no nos gustaría vernos envueltos en una experiencia similar. Reconocemos ese hecho como un bien, pero un bien ajeno, que contemplamos con cierto distanciamiento, aunque con emoción, y sin sentirnos arrastrados por el deseo. A menudo, para referirnos a actos virtuosos que preferimos admirar a realizar, hablamos de una “bella acción”.   

Si reflexionamos sobre la postura del distanciamiento que nos permite calificar de bello un bien que no suscita deseo en nosotros, nos damos cuenta de que hablamos de belleza cuando disfrutamos de algo por lo que es en sí mismo, independientemente del hecho de que lo poseamos. Incluso, una tarta nupcial bien hecha, si la admiramos en el escaparate de una pastelería, nos parece bella, aunque por razones de salud o falta de apetito no la deseemos como un bien que hay que conquistar. Es bello aquello que, si fuera nuestro, nos haría felices, pero que sigue siendo bello aunque pertenezca a otra persona. Naturalmente, no estamos considerando la actitud de quien, ante un objeto bello como el cuadro de un gran pintor, desea poseerlo por el orgullo de ser su dueño, para poder contemplarlo todos los días o porque tiene un gran valor económico. Estas formas de pasión, celos, deseo de posesión, envidia o avidez no tienen relación alguna con el sentimiento de lo bello.   


El sediento que cuando encuentra una fuente se precipita a beber, no contempla su belleza. Podrá hacerlo más tarde, una vez que ha aplacado su deseo. De ahí que el sentimiento de la belleza difiera del deseo. Podemos juzgar bellísimas a ciertas personas, aunque no las deseemos sexualmente o sepamos que nunca podremos poseerlas. En cambio, si deseamos a una persona (que, por otra parte, incluso podría ser fea) y no podemos tener con ella relaciones esperadas, sufriremos. En este análisis de las ideas de belleza que se han ido sucediendo a lo largo de los siglos intentaremos, por tanto, identificar ante todo aquellos casos en que una determinada cultura o época histórica han reconocido que hay cosas que resultan agradables a la vista, independientemente del deseo que experimentamos ante ellas. (…)  

Si bien ciertas teorías estéticas modernas solo han reconocido la belleza del arte, subestimando la belleza de la naturaleza, en otros periodos históricos ha ocurrido lo contrario: la belleza era una cualidad que podrían poseer los elementos de la naturaleza (un hermoso claro de luna, un hermoso fruto, un hermoso color), mientras que la única función del arte era hace bien las cosas que hacía, de modo que fueran útiles para la finalidad que se les había asignado, hasta el punto de que se consideraba arte tanto el del pintor y del escultor como el del constructor de barcas, del carpintero o el barbero. No fue hasta mucho más tarde cuando se elaboró la noción de “bellas artes” para distinguir la pintura, la escultura y la arquitectura de lo que hoy llamaríamos artesanía. Veremos, sin embargo, que la relación entre belleza y arte podía representar la naturaleza de una forma bella, incluso cuando la naturaleza representada fuese en sí misma peligrosa o repugnante.  

(…) La pregunta que cabe preguntar es: ¿Por qué, entonces, esta historia de la belleza solo está documentada con obras de arte? Porque han sido los artistas, los poetas, los novelistas los que nos han explicado a través de los siglos qué era en su opinión lo bello, y nos han dejado ejemplos. Los campesinos, los albañiles, los panaderos o los sastres han hecho cosas tal vez también consideradas bellas, pero nos han quedado pocos restos (…).  

Muchas veces, ante un resto artístico o artesanal antiguo, recurriremos a la ayuda de textos literarios y filosóficos de la época. Por ejemplo, no podremos decir si el que esculpía monstruos en las columnas o en los capiteles de las iglesias románicas los consideraba bellos, sin embargo, existe un texto de san Bernardo (para quien estas representaciones no eran buenas ni útiles) que da fe de que los fieles disfrutaban con su contemplación (hasta el punto de que incluso san Bernardo, al condenarlas, da muestras de sucumbir a su fascinación). Y de este modo, dando gracias al cielo por el testimonio que nos llega de donde menos cabría esperar, podremos afirmar que la representación de los monstruos, para un místico del siglo XII, era bella (aunque moralmente reprobable).  

(…) Hemos dicho que utilizaríamos con preferencia documentos que proceden del mundo del arte. Pero, sobre todo al acercarnos a la modernidad, dispondremos también de documentos que no tienen una finalidad artística, sino de mero entretenimiento, de promoción comercial o de satisfacción de impulsos eróticos, como, por ejemplo, las imágenes que proceden del cine comercial, de la televisión o de la publicidad. (…) Al decir esto, se nos podrá acusar de relativismo, como si quisiéramos decir que la consideración de bello depende de la época y de las culturas. Y esto es exactamente lo que pretendemos decir. (…) Este libro parte del principio de que la belleza nunca ha sido algo absoluto e inmutable, sino que ha ido adoptando distintos rostros según la época histórica y el país, y esto es aplicable no solo a la belleza física (del hombre, de la mujer, del paisaje), sino también a la belleza de Dios, de los santos o de las ideas…  

(…) Por otra parte, basta pensar en la estupefacción que experimentaría un marciano del próximo milenio que descubriera de repente un cuadro de Picasso y la descripción de una hermosa mujer en una novela de amor de la misma época. No entendería qué relación existe entre las dos concepciones de belleza. De ahí que, de vez en cuando, debamos hacer un esfuerzo y ver cómo distintos modelos de belleza coexisten en una misma época y cómo otros se remiten unos a otros a través de épocas distintas.  


Biografía y obras de Umberto Eco

INSERCIÓN PARA COMPARAR

Umberto Eco se refiere a la fealdad, y cómo los filósofos han distinguido entre la fealdad en sí misma y la fealdad formal. (Ver con más detalles en otra entrada) 


    En este sentido, algunos filósofos se han preguntado si se puede pronunciar un juicio estético de  fealdad, puesto a que la fealdad provoca reacciones personales.

 (…)  A lo largo de nuestra historia, deberemos distinguir realmente entre la fealdad en sí misma (un excremento, una carroña, un ser en descomposición, un ser cubierto de llagas que despide un olor nauseabundo) y la fealdad formal, como desequilibrio en la relación orgánica entre las partes de un todo.



miércoles, 29 de abril de 2026

POEMAS DEL TALLER - CLASE 20 DE ABRIL

TU AMOR INCOMPRENDIDO 


Cómo podría comprender 

tu amor que me diste 

si viene envuelto en dolor, 

como el rencor que te tuve. 


El día en que me dañaste 

con todo tu ardor y tu anhelo.


Pero tuve temor,

que tus ojitos no brillaran por mí

sino por otra persona.


Que empezaras a amar

con toda la pasión de tu corazón.

que palpita

por el amor

de alguien más

que comprenda 

tu amor.  


 

UN OTOÑO DIFERENTE 


Cuando volví a ver tu mirada 

los fríos de la otoñada

entraron por la herida

que me causó

tu despedida. 


Dejándome abandonado

como una hoja caída. 


Te volví a ver, a lo lejos,

y mi mente se nubló

como la neblina que alguna vez

tapó mi dolor. 


Déjame que te hable también con tu silencio

porque el silencio sabe decir "te quiero".


Entiéndeme. 

no quiero que se sienta

como un otoño diferente. 



EL SILENCIO DE TU AMOR 

 

El silencio de tu amor

es un eco suave,

como hojas que caen en otoño. 


Yo las escucho en la distancia,

en esas noches vacías y solas

donde todo duele

y mi alma te añora.


Aunque no estés,

ni hables,

ni vuelvas, 

mi corazón te busca y anhela. 


Aunque tu silencio

siga doliendo tanto. 


RUMBO AL SILENCIO 


Bajo el manto de una noche serena 

donde el viento susurra entre las flores

se apaga la luz de toda mi pena

y el mundo se viste de mil colores. 


El tiempo camina con paso lento

guardando secretos en cada rincón,

llevándose lejos el vago lamento

que alguna vez tuvo mi corazón. 


Busco en el brillo de cada lucero

la huella perdida de una ilusión 

porque en este viaje yo solo quiero

hallar el camino de la razón. 


EL PESO DEL SILENCIO  


Déjame que te hable también con tu silencio

pero tal vez no lo entenderías

ya que tu no sientes lo mismo que yo siento

y lo entiendo... 

porque el amor no es tan solo un sentimiento

y para ser sincero

tú no tienes sentimientos. 


Por eso tú hablas con el silencio,

con ese silencio ensordecedor

con ese simple silencio que daña,

que nos daña, que nos aleja. 


Te siento cerca pero no te veo.

No te veo, 

porque el peso de tu silencio me condena;

Me condena a odiarte,

aunque lo que más quiero

es amarte. 


LAS NOCHES FRÍAS


Estas noches han sido frías,

y oscuras, con ese aroma

que me envuelve, me cura. 


Le he preguntado a la luna

si me piensas en la noche

Yo solo estoy  .... 



BAJO LAS PIEDRAS 


Mi corazón te busca debajo de las piedras 

como si en lo escondido viviera tu verdad.

Escucho tu voz en sombras quietas 

y en el silencio vuelve a respirar. 


Camino lento entre dudas y huellas

preguntándole al tiempo por tu señal

pero cada rincón, aunque no te vea

siento que no te has ido en la realidad. 


Y aunque el tiempo siga su camino sin detenerse 

guardo esperanza de encontrarte

en lo simple,

en lo cotidiano,

porque hay presencias que no desaparecen,

solo se tranasforman, 

y aprenden a quedarse 

en otra forma de corazón. 


ENTRE TÚ Y YO 


En el silencio de un día cualquiera

apareciste sin hacer ruido

y sin saber cómo ni cuando

mi mundo cambió contigo.


Tus palabras son abrigo,

tu risa y mi canción

y en cada mirada tuya

late más fuerte el corazón.


No sé si fue destino

o solo casualidad 

pero desde que llegaste

todo tiene más claridad. 


Si el tiempo nos separa

o la vida nos hace dudar

guardaré este sentimiento,

¡que no deje de brillar!  


Porque amarte en silencio

también es una verdad 

aunque no diga todo

lo siento de verdad. 

 


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SOLO UN BRILLO


En tanta oscuridad 

solo veo un brillo.


Tan solo me siento

y solo veo 

tu recuerdo.


No me permito avanzar

sin recordar ...


IMITADOR, IMITADORA

 

Mi nombre es mi mayor imitadora,

me sigue a todas partes

sin que yo se lo pida,

sin que yo la atrape.

 

Mi nombre es mi imitador,

pues es mi enemigo mayor,

ya que me acompaña desde mi infancia

y ha visto mis tormentos cada mañana.

 

Ella me sigue, me sigue y persiste

y al fin y al cabo,

no se detiene, ni desiste

 

Mi nombre es mi imitadora,

a veces un poco descarada y burlona

pero ella no es mala

pues he aprendido con el tiempo

que tiene varias caras.

 

Ella se mueve, se agranda y transforma,

pero después de todo,

nunca se va ni me deja sola.

 

Mi sombra es mi mayor imitadora,

pero también es mi compañera

y mi más grande amiga  

que nunca de mi lado se desaloja.

 

Ella es mi mayor imitadora

Pero tiene un gran espacio

en mi corazón, Es alguien

a quien jamás olvidaré.

Pues nunca me dejó,

cuando yo más lloré.

 

 SUEÑOS EN LLAMAS

 

El árbol arde y sueña

con raíces de fuego que no se apagan

y en sus ramas, el viento

guarda secretos.

 

Mi noche respira en silencio

Mientras el tiempo se esconde en las sombras,

como un eco que no deja volver.

 

Hay luces que nacen en lo oscuro

y palabras que se niegan a morir

mientras mi voz se pierde en la distancia.

 

El viento recoge lo que olvida

y lo guarda lejos de mi

como un susurro que aprende a vivir.

 

RABIA EN SILENCIO

 

Tengo una rabia sin gusto a rabia

como un grito atrapado en la garganta,

como un fuego que no quema, pero,

arde lento.

 

Camino con ella pegada al pecho,

sin saber si es tristeza o despedida,

sin entender por qué no estalla.

 

Y en ese silencio que no se rompe

aprendo a nombrar lo que te duele,

aunque no tenga forma ni palabras.

 

 ¿QUÉ SE AMA?

 

A veces creo que amar es no entender nada

Y aun así,

quedarse.

Como esperar algo a cambio,

pero sin saber bien qué.

 

Se ama en lo simple, en preguntar:

¿Cómo estás?

(se ama) en esperar una respuesta

que a veces no llegará.


Se ama incluso cuando duele,

cuando algo cambia,

y ya no todo será igual.

 

(Se ama) cuando una mano

toca una rosa con espinas:

sabes que puede doler

pero igual no la sueltas.

 

Amar es eso:

“quedarse un poco más”.

 

BAJO LAS PIEDRAS

 

Mi corazón te busca debajo de las piedras

Y solo encuentra sombras

de lo que fuimos.

Camino entre recuerdos que no responden,

como ecos perdidos en el vacío.

 

Te nombro en silencio cada noche

esperando que el viento te traiga de vuelta,

pero el tiempo borra tus huellas, y deja mi voz suspendida, inquieta.

 

Me duele este amor sin destino,

esta ausencia que no termina

porque, aunque no estás conmigo

sigues viviendo en cada esquina.

 

DESPUÉS DE TI

  

Vivo del recuerdo,

extraño tu deslumbrar

desapareciste y yo no estoy cuerda,

desde aquel vacío, ¡qué dolor!

 

Me haces falta.

La noche cae más honda,

Desde que no estás,

todo pierde forma.

 

Te fuiste,

y contigo

iba la alegría en tus brazos.

 

Te fuiste,

y llevabas contigo el calor de tu mirada.

Te fuiste,

y cargabas en tu espalda

pedazos,

de lo que era una vida soñada.

 

Busco hasta en la última esquina,

busco en cada melodía,

busco en las huellas más finas

satisfacer mi corazón con alguna fantasía.

Fantasía para no caer en la locura,

fantasía para enamorarme

de la idea de que ya no soy tuya

Fantasía para olvidarme de tu presencia,

fantasear es lo único que me queda

para no desvanecerme por tu ausencia.

 

 

Poemas del Taller de Poesía en abril de 2026. Electivo de Filosofía. Estética.

 

 



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Todos estos versos han sido elaborados en el taller por los estudiantes del Electivo Estética"

LA COMEDIA LAS NUBES DE ARISTÓFANES - VISIONES SOBRE SÓCRATES

 

SÍNTESIS Y COMPARACIÓN DE LA FIGURA DE SÓCRATES EN LA COMEDIA LAS NUBES Y LA APOLOGÍA DE PLATÓN

Las Nubes de Aristófanes, una de las fuentes más antiguas y controvertidas sobre Sócrates. Esta obra nos presenta un fresco satírico de la Atenas clásica, donde el conflicto entre tradición y modernidad se despliega a través de personajes memorables y una crítica mordaz. A continuación, exploraremos su estructura, los problemas de sus personajes y el fascinante contraste entre el Sócrates caricaturesco de la comedia y la figura idealizada de la Apología.

 Estructura de la obra

Las Nubes se enmarca en la Comedia Antigua griega, caracterizada por su estructura formal y su coro activo. La obra presenta la siguiente estructura:

  • Prólogo (vv. 1-134): Estrepsíades se presenta en su lecho, lamentando las deudas que le ha causado su hijo, Fidípides. Revela su plan de inscribirse en el "Pensadero" de Sócrates para aprender a evadir a sus acreedores.
  • Párodos (Entrada del Coro, vv. 275-355): Estrepsíades llama a las Nubes, que aparecen como el Coro, una divinidad etérea que representa el pensamiento sofístico. Ellas se convierten en un pilar cómico y filosófico de la obra.
  • Agón (Debate, vv. 889-1114)El núcleo central de la comedia. Es un debate formal entre dos personificaciones: el Discurso Justo (logikós) y el Discurso Injusto (adikós lógos). El primero defiende la educación tradicional y las virtudes; el segundo, la retórica sofística que permite "vencer a la justicia" y salirse con la suya. El Discurso Injusto es el vencedor, simbolizando el triunfo de la nueva educación corruptora.
  • Parábasis (vv. 518-626): Un interludio donde el Coro se dirige directamente al público. Aristófanes aprovecha para criticar a su audiencia por no haber apreciado su obra y defiende su superioridad frente a otros comediógrafos.
  • Episodios: Series de escenas cómicas que muestran la aplicación práctica de lo aprendido. Fidípides usa su nuevo saber para humillar a los acreedores de su padre y, trágicamente, justifica agredir a su propio padre.
  • Éxodo (vv. 1458-final): Arrepentido y desesperado por los resultados, Estrepsíades decide incendiar el "Pensadero" de Sócrates, castigando así al maestro que lo corrompió. Este final violento subraya la profunda crítica de Aristófanes a la sofística.

 

 

 

 

 

 

Personajes e interacción con sus problemas

Los personajes representan diferentes fuerzas en conflicto dentro de la Atenas de finales del siglo V a.C..

Personaje

Problema principal

Interacción y resolución

Estrepsíades

Campesino arruinado por los lujos de su mujer y su hijo Fidípides (especialmente la pasión por los caballos). Busca una forma deshonesta de zafarse de sus acreedores.

Acude al Pensadero de Sócrates. Como es demasiado viejo y terco para aprender, envía a su hijo. Logra librarse de las deudas, pero su hijo se corrompe y llega a golpearlo, lo que lo lleva a la desesperación y a buscar venganza.

Fidípides

Joven mimado y derrochador, que prefiere los caballos al estudio, pero que eventualmente debe ayudar a su padre.

Inicialmente se niega a estudiar con Sócrates, pero luego accede. Aprende con éxito las artes del Discurso Injusto y las usa primero contra los acreedores y luego contra su propio padre, justificando la violencia filial.

Sócrates

Presentado como un sofista charlatán que dirige un "Pensadero" (φροντιστήριον) donde se enseña el arte de hacer triunfar la causa injusta.

Enseña a sus discípulos, pero su método resulta disfuncional para un anciano como Estrepsíades. Su enseñanza, en manos de Fidípides, corrompe el orden familiar. Al final, es víctima del arrepentimiento de Estrepsíades, quien quema su escuela.

Discurso Justo

Defiende la educación tradicional basada en la disciplina, la templanza y el respeto a los padres.

Participa en el agón, donde intenta mostrar las virtudes de la enseñanza clásica, pero es derrotado retóricamente por el Discurso Injusto.

Discurso Injusto

Representa la nueva retórica sofística que valúa ganar cualquier discusión (ττω λόγος), sin importar la verdad o la justicia.

Vence en el debate convenciendo de que la transgresión es más ventajosa. Es el modelo de enseñanza que Fidípides adopta con éxito.

Coro de Nubes (Nephelai))

Deidades volubles que respaldan a Sócrates. Representan el pensamiento abstracto y la nueva retórica.

Observan y comentan la acción. Su nombre da título a la obra.

El Perfil de Sócrates: Sátira vs. Idealización

El Sócrates de Aristófanes en "Las Nubes" (423 a.C.)

Aristófanes, un conservador enemigo de las nuevas tendencias intelectuales, presenta una caricatura de Sócrates para ridiculizar a los sofistas y la educación que consideraba perniciosa:

  • Imagen Física Ridícula: Es un "pensador de andamio", suspendido en el aire en una cesta para "contemplar las cosas celestes". Utiliza instrumentos grotescos y gobierna un Pensadero absurdo.
  • Negación de los Dioses Tradicionales: Introduce nuevas divinidades (las Nubes, el Torbellino) y desprecia a los dioses olímpicos, un punto central en las acusaciones que enfrentó en su juicio real.
  • Corruptor de la Juventud y Maestro de la Falacia: El Sócrates de Aristófanes enseña explícitamente técnicas retóricas para "hacer triunfar la causa injusta" , personificado en la victoria del Discurso Injusto en el agón. El resultado es Fidípides, un joven que ha perdido el respeto a su padre, caldo de cultivo para la acusación de "corrupción de menores".
  • Perspectiva Filosófica Reduccionista: Es presentado como un filósofo de la physis (naturaleza) con tendencias materialistas y ateas, alejado de la ética.

El Sócrates de Platón en la "Apología de Sócrates" (399 a.C.)

Distinta y creada en su defensa por Platón como un homenaje póstumo, la Apología presenta a un Sócrates idealizado, que sirve como la principal fuente para su pensamiento:

  • Defensa de su Misión Filosófica: Afirma actuar por mandato divino (el oráculo de Delfos). Su labor es interrogar a los atenienses, desenmascarar su falsa sabiduría y exhortarlos a preocuparse por su alma antes que por las riquezas.
  • Negación de ser Sofista o Filósofo Naturalista: Se distancia explícitamente de la enseñanza por dinero y del interés por la "fisiología" (la naturaleza). Lo suyo es un saber sobre la condición humana y la virtud. Como él dice: "Yo, en cambio, no sé nada" (ironía socrática).
  • Una Figura Heroica e Injustamente Perseguida: La Apología lo pinta como un mártir de la verdad, condenado por prejuicios, resistiéndose a suplicar o usar artimañas retóricas para salvarse. Es la víctima de un resentimiento que él mismo sitúa en la comedia de Aristófanes.

⚔️ El Contraste en Clave Política y Filosófica

El contraste entre ambos Sócrates trasciende la anécdota y tiene profundas implicaciones:

Dimensión

Aristófanes (Las Nubes)

Platón (Apología)

¿Por qué es crucial?

Función social

Personaje antisistema, un "cuerpo extraño" que amenaza la cohesión familiar y social con sus enseñanzas.

Personaje necesario, un "subsistema crítico" que, al cuestionar creencias, permite a la ciudad repensarse y evolucionar para sobrevivir.

Aristófanes anticipa las acusaciones reales, mientras que Platón justifica la necesidad de la figura del filósofo a pesar de ser incómoda.

Método

La sofística corruptora, enseñando a manipular el lenguaje para fines particulares.

La mayéutica (diálogo), un método para ayudar a otros a parir sus propias ideas. No es un saber instrumental, sino una forma de vida.

La acusación de Aristófanes es un estereotipo que Platón se esfuerza en refutar, distinguiendo a su maestro del vulgar sofista.

Religiosidad

Ateo o impío, que niega a los dioses olímpicos y los sustituye por entidades físicas (Torbellino, Nubes).

Religiosamente devoto de su daimonion (voz interior) y respetuoso de la piedad de Estado, aunque con una interpretación innovadora.

Núcleo del debate sobre si Sócrates era o no una amenaza para la piedad tradicional.

Resultado (para Atenas)

Su enseñanza es corruptora y disfuncional. El final de la obra es el arrepentimiento y la quema simbólica del Pensadero.

Su presencia es incómoda pero benéfica. La ciudad, al condenarlo, comete una injusticia y se priva de su "moscardón" que la espoleaba.

Esta es la gran discrepancia política: ¿eliminar o integrar a la filosofía?

La profunda ironía histórica, el propio Sócrates en la Apología de Platón, señaló a Las Nubes de Aristófanes como el origen de su mala fama: los atenienses, acostumbrados a verlo en los escenarios como un charlatán ridículo, terminaron creyendo que esa era su verdadera identidad. Aristófanes popularizó los prejuicios que llevaron a Sócrates al juicio; Platón combatió esos prejuicios para salvar su memoria. La obra no es solo una comedia genial, sino uno de los primeros documentos de una batalla cultural por el alma de Atenas.

 

LA PERSPECTIVA DE NIETZSCHE Y OTROS TEÓRICOS

 

La visión de Nietzsche: un pacto con el cómico

Friedrich Nietzsche, en su primera gran obra, El nacimiento de la tragedia, establece una conexión muy profunda y polémica con la obra de Aristófanes. Su análisis se puede resumir en estos puntos:

Un "pacto silencioso" con Aristófanes: Nietzsche adopta la perspectiva cómica del comediógrafo griego para construir una imagen deliberadamente negativa de Sócrates. Para Nietzsche, Sócrates representa la racionalidad extrema, el "optimismo teórico" que, con su fe en la lógica y el conocimiento, asestó un golpe fatal al espíritu trágico y vitalista de la Grecia clásica. En este sentido, Nietzsche se alinea con la crítica de Aristófanes para ver en Sócrates al "enemigo del arte trágica".

El Sócrates "aristofanesco": Nietzsche encuentra en la caricatura de Las Nubes una herramienta útil para su propia cruzada contra el racionalismo socrático-platónico. La imagen del filósofo como un sofista embaucador, que corrompe a la juventud, le sirve para ejemplificar los peligros de una razón que se cree absoluta y que sofoca los instintos, las pasiones y el arte.

Preferencia por otras fuentes: Curiosamente, aunque se nutre de la crítica aristofanesca, para la construcción de un Sócrates histórico y filosófico, Nietzsche prefiere la imagen de Jenofonte. Este autor presenta a un Sócrates más pragmático y menos idealizado que el de Platón, quizá por considerarlo más cercano a esa figura compleja y arcaica que la tradición posterior terminó por embellecer.

 

 Teóricos de la comedia del siglo XX y el "problema Sócrates"

La cuestión de la comedia, y en particular la obra de Aristófanes, ha sido un campo fértil para la teoría crítica del siglo XX. Varios pensadores han abordado la problemática, ya sea desde la filosofía, la crítica literaria o el psicoanálisis:

Leo Strauss (1899-1973): Filósofo político de gran influencia, dedicó un estudio completo al tema en su obra Sócrates y Aristófanes (1966). Strauss analiza en profundidad por qué un poeta cómico podría tener una visión tan crítica del fundador de la filosofía política, abordando directamente el conflicto entre la sabiduría filosófica y la ciudad (la polis).

Mijaíl Bajtín (1895-1975): Su teoría de lo "carnavalesco" y la risa popular es fundamental para entender la comedia antigua. Aunque no se centró exclusivamente en Sócrates, Bajtín ve en Aristófanes un ejemplo paradigmático de esa "cultura de la risa" que invierte jerarquías y cuestiona las verdades oficiales. Las Nubes sería un excelente ejemplo de cómo la risa carnavalesca desenmascara a la autoridad (en este caso, la intelectual).

Henri Bergson (1859-1941): Su ensayo La risa (1900) es una piedra angular de la teoría del humor. Aunque no analiza Las Nubes directamente, su concepto de la risa como un "mecanismo" social que corrige conductas rígidas (lo que él llama "lo cómico de lo mecánico") es una herramienta perfecta para entender la sátira de Aristófanes. Al presentar a un Sócrates rígido, distraído y ajeno a la realidad práctica, la comedia estaría funcionando exactamente como Bergson lo describe.

Charles Mauron (1899-1966): Crítico literario francés, desarrolló una "psicocrítica" del género cómico. En obras como Psicocrítica del género cómico (1964), intenta aplicar el psicoanálisis a la estructura de la comedia. Su enfoque, aunque menos conocido, representa otro intento moderno de desentrañar los mecanismos profundos de la risa en el teatro.

Otros teóricos: Autores como Northrop Frye (Anatomía de la crítica, 1957), que sistematizó los modos y arquetipos de la comedia, o Elder Olson y Bruce Wardropper (coeditores de Teoría de la comedia, 1978), también han contribuido a este campo de estudio. Aunque sus obras abordan el género desde una perspectiva más amplia, sus análisis estructurales y formales son cruciales para entender la comedia aristofanesca. 


Taller práctico

Fragmento 1: El Prólogo - La Ruina y el Plan de Estrepsíades

Este fragmento ilustra el planteamiento del conflicto: las deudas de Estrepsíades causadas por la afición hípica de su hijo Fidípides y el primer intento del padre por convencer al joven de entrar al "caviladero".

ESTREPSÍADES: ¡Ay, ay, Zeus soberano!, ¡qué larga es la noche! (...) No puedo dormir, ¡pobre de mí!, mordido como estoy por los gastos, los pesebres y las deudas, por culpa de este hijo.

ESTREPSÍADES: Dime, ¿tú me quieres?

FIDÍPIDES: Sí, ¡por Posidón Hípico, aquí presente!

ESTREPSÍADES: No, no por el Hípico... Si me quieres de verdad, de corazón, obedéceme, hijo. Cambia de un plumazo tu estilo de vida y vete a aprender lo que yo te diga.

FIDÍPIDES: ¿Y qué quieres que aprenda?

ESTREPSÍADES: Dicen que con ellos están los dos Argumentos, el Mejor y el Peor. Dicen que el Peor gana los pleitos defendiendo las causas injustas. Así que, si me aprendes ese Argumento injusto, de lo que ahora debo por tu culpa, no tendría que devolver ni un óbolo a nadie.

FIDÍPIDES: No te puedo obedecer, que ni me atrevería a mirar a la cara a los caballeros estando tan descolorido.

 

Fragmento 2: El Encuentro con Sócrates y la Invocación

En esta escena se presenta al personaje de Sócrates de forma caricaturesca (colgado de un cesto) y se produce la entrada del Coro de Nubes, elemento central de la parodia religiosa.

ESTREPSÍADES: ¡Sócrates, Socratillo!

SÓCRATES: ¿Por qué me llamas, efímera criatura?

ESTREPSÍADES: En primer lugar, dime qué haces, por favor. SÓCRATES: Camino por los aires y paso revista al sol. Nunca habría llegado a desentrañar los fenómenos celestes si no hubiera suspendido mi inteligencia y mezclado mi sutil pensamiento con el aire.

SÓCRATES: ¿Quieres saber con claridad en qué consiste exactamente lo divino y entablar diálogo con las Nubes?.

CORIFEO: ¡Salud, anciano cargado de años, cazador de palabras artísticas!, y tú, ¡sacerdote de las naderías más sutiles!, explícanos lo que quieres.

SÓCRATES: Es que verdaderamente éstas son las únicas diosas. Todo lo demás son pamplinas.

 

 

 

 

 

Fragmento 3: El "Socratismo" y la Negación de los Dioses

Este pasaje es ilustrativo de la enseñanza sofística que Aristófanes atribuye a Sócrates, donde se sustituye a Zeus por fuerzas físicas como el "Torbellino" y las "Nubes".

ESTREPSÍADES: Pero Zeus, según vosotros, ¿no es un dios? SÓCRATES: ¿Qué Zeus? No digas tonterías. Zeus ni siquiera existe.

ESTREPSÍADES: Pero, ¿tú qué dices? Pues, ¿quién hace llover?

SÓCRATES: ¡Ésas, claro! ¿Dónde has visto tú que alguna vez llueva sin nubes? Lo que tendría que ser es que él hiciera llover con el cielo despejado.

ESTREPSÍADES: Pero el que las obliga a moverse, ¿quién es? ¿No es Zeus?

SÓCRATES: Ni mucho menos; es un torbellino etéreo.

ESTREPSÍADES: ¿Torbellino? No me había dado cuenta de eso, de que Zeus no existe y de que en su lugar reina ahora Torbellinos.

SÓCRATES: El rayo con su fuego brillante... cuando un viento seco al elevarse queda encerrado en las nubes, las infla desde dentro como a una vejiga, y después necesariamente las rompe, y sale disparado.

 

Fragmento 4: El Agón - El Choque de los Argumentos

El Agón es la parte de la estructura cómica donde se debate una idea. Aquí, el Argumento Mejor (tradicional) y el Peor (sofista) compiten para ver quién educará a Fidípides.

ARGUMENTO MEJOR: Ven aquí y déjate ver por los espectadores, aunque audacia tienes de sobra.

ARGUMENTO PEOR: Vete a donde quieras, pues seguro que hablando en público acabaré contigo.

ARGUMENTO MEJOR: Por tu culpa, ninguno de los jóvenes quiere ir a la escuela, y llegará el día en que los atenienses sepan qué clase de cosas les estás enseñando.

ARGUMENTO PEOR: Condenas que pasen el tiempo en el Ágora; yo, sin embargo, lo elogio. ¿A quién has visto tú que por ser buena persona le haya sucedido en alguna ocasión algo de provecho?.

ARGUMENTO MEJOR: (Viendo al público) ¡Por los dioses!, el de los que toman por culo... Ése por lo menos sé que lo es, y aquél... Nos damos por vencidos. ¡Coged mi capa, que me paso a vosotros!.

 

 Fragmento 5: La Catástrofe y el Éxodo - El Castigo de Sócrates

La estructura cierra con la peripeia: Fidípides aprende tan bien que termina golpeando a su padre y justificándolo legalmente. Estrepsíades, en venganza, quema el "caviladero".

ESTREPSÍADES: ¡Ah, granuja!, ¿le pegas a tu padre?

FIDÍPIDES: Sí, padre. Demostraré que te he pegado con todas las de la ley. ¿Cómo va a ser ilegítimo? Si yo a mi vez voy a poner una nueva ley para los hijos de cara al futuro, que peguen también ellos a sus padres.

ESTREPSÍADES: ¡Ay de mí, Nubes! Esto me ha sucedido por culpa vuestra. 

CORIFEO: Tú eres el único que tienes la culpa, por haberte dedicado a hacer canalladas. Esto es lo que hacemos siempre... hasta que lo precipitamos en la desgracia para que aprenda a temer a los dioses.

ESTREPSÍADES: (En el tejado del caviladero con una antorcha) ¡Antorcha, tu obligación es lanzar una enorme llamarada!

SÓCRATES: (Saliendo) Tú, ¿qué es lo que haces, tú, el del tejado? 

ESTREPSÍADES: «Camino por los aires y paso revista al sol». Persigue, pega, golpea... sobre todo sabiendo cómo ultrajaban a los dioses.

Texto completo 

Comedia Las Nubes Aristófanes   

Historia de la fealdad Umberto Eco (extractos)

  A lo largo de los siglos, filósofos y artistas han proporcionado definiciones de lo bello, y gracias a sus testimonios se ha podido recon...